El Comidista se pregunta si Pucela es la nueva capital de las tapas. Como toda buena pregunta, el titular ya contiene media respuesta.
Hay noticias que no inauguran nada: confirman. Esta semana, El Comidista (EL PAÍS) publicó una ruta por las barras de Valladolid bajo una pregunta con trampa ¿es Valladolid la nueva capital de las tapas? y, como pasa con las buenas preguntas, viene cargada hacia un lado.
Para nosotros la noticia tiene una lectura de fondo. Lo relevante no es que en Valladolid se hagan tapas excelentes; eso pasa, por suerte, en media España. Lo relevante es que allí la tapa hace tiempo que dejó de ser una cosa para convertirse en un verbo.
De objeto a experiencia
Es justo el recorrido sobre el que se construye nuestra campaña de este año:
TAPA → TAPEAR → TAPEANDO.
La tapa es el objeto. Tapear, la acción. Tapeando, lo que de verdad importa: el rato compartido, la barra, la conversación, la ciudad puesta en pie un sábado a mediodía. Tres palabras y un mismo gesto que se aprende como se aprenden los verbos irregulares en inglés: no estudiándolos, sino usándolos. Por eso lo decimos así —hay verbos que solo se aprenden viviéndolos—. Y Valladolid es, posiblemente, el sitio donde mejor se conjuga.
Por qué Pucela
No es casualidad ni inercia. Todo arranca en 1999, cuando alguien tuvo la idea de cruzar el ambiente de tapeo de la Feria de Día malagueña con el nivel de los pintxos donostiarras. De aquel cruce nació un concurso provincial que fue escalando hasta convertirse en el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas (ya por su 21ª edición) y en un Campeonato Mundial que cada noviembre llena las gradas de público viendo cómo se elabora y se juzga la cocina en miniatura.
Veinticinco años después, el efecto es una cocina local en tensión permanente: tradición de barra de toda la vida conviviendo con cocineros jóvenes que llegan a fundir un guiso de lechazo con un roll neoyorquino o con una taquería mexicana. De ahí salen ideas que se quedan para siempre, del Pucela Roll que se llevó el Mundial en 2024 a los trampantojos que ya son leyenda en la ciudad.
El propio responsable de turismo de la ciudad lo resume sin postureo: cuando Valladolid se reivindica capital de la tapa, dice, «no lo hacemos desde la soberbia», sino desde la constatación de un trabajo largo, serio y, sobre todo, hecho en colaboración. Esa última palabra es la clave. La tapa no se ha convertido en marca de ciudad por decreto, sino porque hostelería, instituciones y comensales llevan dos décadas remando en la misma dirección.
Lo que se celebra el 16 de junio
Mañana es el Día Mundial de la Tapa, y esto es exactamente lo que celebramos desde Saborea España, la plataforma de promoción gastronómica de referencia y la marca gastronómica de España: no un alimento, sino una forma de estar. Una manera de comer que es, en realidad, una manera de relacionarse.
Valladolid es uno de los destinos que protagonizan Tapeando, nuestra acción para el Día Mundial de la Tapa dentro del territorio Saboreando. Pero la lista podría seguir: cada destino tiene su barra, su clásico y su forma de demostrar que tapear no es comer de pie, sino algo bastante más serio disfrazado de informal.
Así que mañana la consigna es sencilla: salir, pedir, compartir. Conjugar el verbo.
Hay verbos que solo se aprenden viviéndolos. Some verbs you just have to live to learn.
#tapearnosune


