Hay entrevistas que no solo cuentan un proyecto: te cambian la velocidad del cuerpo. En la conversación con Fernando Yuste y su hija (Marta), lo primero que se siente no es “marketing”, sino montaña: frío limpio, silencio, pasos lentos… y leche que sabe a lugar.
En Coladilla —un pueblo pequeño de la montaña leonesa— han construido una joya escondida: una quesería-heladería donde el secreto no está en “hacer más”, sino en hacer mejor. Y hacerlo con una idea muy SABOREANDO: dejar que el paisaje y los animales marquen el ritmo.
Un pueblo minúsculo, una decisión enorme
SAT El Sendero está en Coladilla, en la montaña central leonesa, a unos 1.000 metros de altitud.
Y ahí empieza lo inspirador: en los 90, cuando el precio de la leche cayó y la industria fue apartando a las pequeñas explotaciones de montaña (tal y como cuenta Fernando), la familia tomó una salida valiente: no depender de vender leche barata. En vez de eso, decidieron transformarla y cerrar el círculo: del prado al obrador, del obrador a la mesa.
Eso es Coladilla: ganadería propia, elaboración artesanal y venta directa.
La leche que nace sin prisa
En la entrevista hay un momento que te “resetea” la cabeza: cuando explican lo que significa extensivo de verdad. No como etiqueta, sino como vida.
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Las vacas pasan el día fuera: pastan, caminan, paran, beben, vuelven.
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Entran para ordeño y poco más.
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Producen menos litros que una vaca estabulada e intensiva… pero con otra cremosidad y otro perfil de sabor (ellos lo describen como “otra leche”).
En su web detallan que producen su leche con un establo de 40 vacas frisonas, en régimen extensivo salvo en invierno, y aprovechando pastos del entorno gran parte del año.
Y luego está esa frase que se queda contigo: “El 82% de la leche es agua” —y por eso importa tanto el agua que bebe el animal. En Coladilla, hablan de manantiales de montaña, de caliza, sin clorar. No es poesía: es sabor.
Marta (24 años) y el relevo: cuando quedarse también es futuro
La segunda parte emocionante no es el queso: es Marta.
Con 24 años, cuenta que se crió allí, que sabe lo que es el frío, y que le gusta levantarse con una montaña en la ventana. No idealiza: reconoce el sacrificio (ordeños, rutinas, cero “festivos” para el ganado). Pero precisamente por eso inspira: porque no vende un cuento, elige una forma de vida.
Ese es el tipo de historia que te dan ganas de viajar: no para “ver cosas”, sino para entender un lugar con los cinco sentidos.
El helado “imposible” que sabe a montaña
Y entonces llega el giro delicioso: el helado.
Empezaron a elaborarlo en 2006, cuenta Fernando, para dar todavía más valor al producto. Y sí: en un clima frío, parecía una locura. Pero hay locuras que nacen de conocer muy bien tu materia prima.
En la entrevista, Marta dice que en el evento presentará dos sabores que representan su filosofía:
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Nata: su sabor bandera, “potente”, “muy de montaña”.
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Pistacho: el guiño moderno, el que engancha a nuevos públicos.
Si esto no es SABOREANDO, no sé qué lo es: tradición y presente en la misma cucharada.
Plan de escapada SABOREANDO en León: naturaleza + una parada obligatoria
Si lo que buscas es que tus vacaciones sepan a algo (de verdad), esta zona de Vegacervera es un combo perfecto:
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Cuevas y asombro: Cueva de Valporquero
Un clásico impresionante en la zona, con temporada y horarios publicados en su web oficial. -
Garganta y carretera entre roca: Hoces de Vegacervera
Un desfiladero de paredes verticales talladas por el agua, con rutas a pie y en bici, y conexión con el entorno de Valporquero. -
El premio final: visita Coladilla
En su propia web lo dicen claro: “ven a visitarnos” y degusta quesos, yogures y helados en un rincón precioso de la montaña central leonesa.
Cómo visitar esta joya escondida
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Dirección: Plaza del Caño 1, 24836 Coladilla (León)
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Contacto: info@coladilla.com | +34 987 57 83 29
Y mi recomendación personal como lector de esa entrevista: ve con tiempo. No para “comprar y salir”, sino para saborear el sitio. Pregunta, escucha, prueba. Es de esos lugares que te reconcilian con la idea de viaje.


